Una entrada más sobre Kony 2012

kony

La campaña Stop Kony ha sido uno de los temas más comentados en las últimas semanas en las redes sociales. El vídeo, de tan sólo 29 minutos, ha provocado reacciones encontradas, desde los que lo consideran una campaña impecable, hasta los que piensan que el documental es superficial, manipulador y poco veraz.

Hoy acabo de verlo por tercera vez con tal de intentar despojarme de las críticas buenas y malas que he leído para construirme una opinión personal al respecto. Evidentemente hay cosas que me gustan y otras que no.

Desde el punto de vista de la comunicación considero que el vídeo llega y cala a la gente y, por ello ha conseguido trascender más allá que otros documentales (cientos, miles…) que se han hecho sobre el tema de los niños soldados, esclavas sexuales o señores de la guerra. ¿Qué tiene este vídeo que ha conseguido ponerse como trending topic durante semanas y ser visto por millones de personas?

En primer lugar, la utilización de las redes sociales como medio de difusión: indudablemente han sabido utilizar el cuarto poder, que dicho sea de paso, ya no son los medios de comunicación tradicionales sino las redes sociales. Siendo conscientes de que ahora mismo las personas, en calidad de amigos, familiares, pareja, etc. somos los que recomendamos noticias y asumimos, aún sin quererlo, el papel de prescriptores, han hecho un vídeo que a muchos les gusta compartir en el perfil de Facebook, porque es fácilmente consumible, un mensaje sencillo, una historia personal, con ritmo y además por una buena causa.

Por otra parte, han realizado un buen trabajo de incidencia: el documental dura escasos 30 minutos, pero el trabajo de Invisibie Children se remonta 8 años atrás. Ahora lo vemos como un movimiento con forma y cierto poder (también con muchos fondos) pero me imagino que los comienzos fueron duros: charlas minoritarias en institutos, llamar puerta por puerta a políticos, recaudación de fondos, etc. un trabajo de estos de hormiguita que años después ha empezado a dar sus frutos. Hay que tener en cuenta que los fundadores de Invisible Children eran gente desconocida que ha conseguido que políticos, la creme de la creme del famoseo y, en definitiva, líderes de opinión apuesten por su causa. Esto, sin duda, tiene su mérito. A este respecto me parece una campaña de comunicación muy completa porque combina presencia en medios de comunicación y redes sociales, incidencia política y sensibilización de la ciudadanía. El vídeo no habría sido ni la mitad de famoso si los otros dos elementos no se hubieran puesto en marcha ni se hubiera trabajado por encontrar activistas por la causa a pie de calle.

En tercer lugar, el vídeo engancha. Es indudable que las personas que lo ven se sienten conmovidos por la historia que se cuenta y supongo que cualquier persona en su sano juicio desea la detención de Kony. El vídeo juega muy bien con las imágenes, con ese contraste del niño feliz vs. el niño soldado, música emotiva al principio e inspiradora al final, sabe incitar a la acción con frases como: “el conocimiento se transforma en acción”, “cambiaremos el rumbo de la historia”, “este vídeo es sobre nosotros” y además juega con la “amenaza” de que si la presión a los políticos desaparece  el grupo de asesores que el Gobierno de Obama a enviado a Uganda se retirará. Es decir, pasa la responsabilidad al ciudadano y esto el espectador lo percibe (más allá de que acabe comprando o no el Action Kit).

Se ha criticado que es un vídeo sencillo, superficial, que no profundiza en el tema. Y es cierto. A decir verdad, datos sobre Kony, el LRA o Uganda se dan más bien pocos. Pero es que el objetivo del vídeo no es indagar ni explicar hechos históricos, sino movilizar a la población y grupos de presión para que demanden la detención de Kony. Sí, todo es muy superficial y en cierto modo, siento que la mayoría de los espectadores pueden sentirse identificados con el hijo de Jason Rusell, al que sólo le hacen falta dos detalles sobre la vida de Kony para determinar que éste es a bad guy. No importa que ahora Kony esté en Uganda o en otro territorio o que el conflicto ugandés sea muy complejo y la mayoría de los mortales lo desconozca, sino que lo que trasciende al espectador es que este tipo tenía niños soldados y niñas esclavas y que por ello tiene que acabar en la cárcel. En un blog leí  a alguien que dijo “la gente no tiene ni tiempo ni interés en profundizar en todos los temas“ y yo añado: y pensar que sólo los que de verdad conocen los temas en profundidad (es decir, los expertos) pueden opinar y unirse a una causa es dejar al 90% de la población al margen y eso no es justo. Aquí no se está hablando de política ni de resolución de conflictos endogámicos, sino de derechos humanos. Es complejo pero sencillo a la vez: quien mata lo tiene que pagar.

Por otra parte, el Action Kit me parece una excelente idea y creo que ayuda a crear un sentimiento de unión y pertenencia. Además, me gusta el detalle de la pulserita porque esto lleva implícito que  cuando el dueño de la caja se la regale a alguien en ese momento le explicará quién es Kony y de qué va la campaña. Incitan a que la gente trasmitan el mensaje de boca a oído, una estrategia tan olvidada como eficaz a la hora de ganar adeptos para una causa.

Como reflexión general decir que las campañas de sensibilización e incidencia son para mí las más difíciles de diseñar y de lograr los resultados e impactos propuestos. ¿Por qué? Pues porque normalmente el sueño de toda ONGD es sensibilizar a quien no está sensibilizado, pero cuando la campañas se ponen en marcha el público acaba siendo gente que ya está involucrada en la causa de manera directa o indirecta, por lo tanto el círculo acaba siendo muy cerrado y resulta difícil, por no decir imposible, saltar “a la calle”.

Por otra parte, las personas están más dispuestas a sumarse a una causa si esta ya tiene un gran número de adeptos. A nadie le gusta acudir a una concertación a favor de algo y que sólo sean cien personas. No nos gusta sentir que estamos solos, sino que formamos parte de un grupo que comparte un mismo fin. Unas causas las sentimos más cercanas a nosotros que otras (aunque el hecho sea el mismo) y esta es una percepción que va a depender mucho de la capacidad de movilización de los organizadores y de cómo cuenten la historia. En este caso, Invisible Children ha hecho un buen trabajo de llamada de atención, sensibilización e instigación a la acción. Querían que el mundo conociera a Kony y el mundo se està enterando de quién es y de qué hizo. Por esa parte, ¡¡chapeau!!

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