ONGs y manipulación

   En las últimas semanas ha habido un tweet que ha ido rebotando de usuario a usuario sin parar. Este ha sido el de las diez formas de manipulación mediática definidas por el lingüista y filósofo estadounidense Noam Chomsky, un tweet muy bueno que viene a pelo con la crisis que estamos viviendo y la forma de comunicar de los medios sobre la catástrofe que se avecina.

   Reflexionando sobre las diez maneras de manipular, la que me ha provocado más malestar e inquietud ha sido la relacionada con la utilización de los aspectos emocionales en contra del espíritu crítico y analítico.

   Me ha producido malestar porque las campañas de captación de fondos, sensibilización  y concienciación de las ONGs están llenas de imágenes y mensajes  que pretenden llegar al subconsciente del público y desatar la reacción más visceral de los seres humanos. La foto de un niño famélico con la tripa hinchada saca a flote el instinto protector que todos llevamos dentro, sobre todo, en el caso de los padres, sin pasar por ningún procedimiento racional.

   Por ello, ¿hasta qué punto ese tipo de  imágenes pretenden mostrar la realidad y hasta qué punto es una manipulación en toda regla para remover conciencias y movilizar fondos? Pero por otra parte, ¿las reacciones viscerales e irracionales ante las injusticias no nos convierten precisamente en humanos, no se trata de empatía ante el sufrimiento ajeno? Difícil de responder y establecer los límites.

   El experto en marketing social, Juan Luís Martínez, dice en su estudio (muy recomendable) “Publicidad para causas sociales: argumentos racionales vs. argumentos emocionales”:

   “Los argumentos emocionales están diseñados básicamente para obtener una respuesta afectiva más que para proporcionar información o argumentos. Asimismo, logran mantener la atención y ayudan a la memorización. Se tarda más en ver los resultados utilizando argumentos racionales, pero cuando se obtienen son más perdurables. El usar argumentos emocionales puede permitir movilizar recursos con más rapidez, pero su abuso les lleva a ser presa de su propia trampa, incumpliendo los dos objetivos básicos de la comunicación de una ONG: el institucional y el social”.

   En mi opinión personal, los profesionales de la comunicación social han de tener clara la intención de la campaña.  Los elementos emocionales no son malos per se, pero sí han de utilizarse con cuentagotas y de manera muy inteligente para no caer en triquiñuelas manipulativas. Siempre que se pueda se ha de priorizar la contextualización de la información porque ello otorga una aproximación más real de las realidades que queremos visualizar, fomenta el conocimiento y la opinión libre del público y, sobre todo, porque  aquél que decida adcribirse a nuestra causa lo hará de una manera sincera y duradera.

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11 comments

  1. Tu reflexión me gusta, aunque creo que la activación de la ‘emocionalidad’ debe estar presente en el discurso publicitario para incitar a la acción o en su defecto donación. Lo racional genera la reflexión, mientras que lo emocional puede generar una reacción inmediata para donar en el momento necesario, por ejemplo cuando se trata de una ayuda de emergencia. Hay donaciones que urgen para solventar grandes desastres o conflictos y, hasta la fecha, creo que el ‘leitmotiv’ de la emoción seguirá patente en esos discursos. Gracias y un saludo,

      1. Hola Holga, en verdad hacía días que quería contactarte. Pongo así mi mail para evitar los robots de la red que capturan los e-mails: montejbarrobayahoopuntoes

        Un abrazo

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